EL RINCÓN DE   LA POESÍA

 

Selección de poesías sobre el Judío y el tambor

 

AL 

JUDÍO

El Paso

Sin firmar. Revista Cabildo 1888

El Judío

Rafael Belmonte

Semana Santa en Baena

Atanasio Casado Iriondo. Revista Cabildo 1987

Cajas

Carmen Esther. Revista Cabildo 1989

Soneto a Jesús del huerto

JOA-LU-TUR. Revista Cabildo 1989

AL TAMBOR

Alegoría sobre el tambor y el albero taurino

Lorenzo Ruiz Serrano. Revista Cabildo 1987

Canto al tambor

Guillermo Camacho Burgos. Revista Cabildo 1988

¡Que se callen los tambores!

JOA-LU-TUR

Tambor

Carmeli Piernagorda. Revista Cabildo 1993

Alabanza al tambor José Ortega Torres. Revista Cabildo 2000

Para ver una poesía pincha sobre su título

 

 

 

 

ALEGORÍA SOBRE EL TAMBOR

Y ALBERO TAURINO

Lorenzo Ruiz Serrano.

 ¡Clarín, tambor de Baena!

ruedo blanco sin arena,

tu aro de madera, la barrera,

el cordel, contrabarrera,

del furor en resonancias

baquetas lidiando parches

del redondel con chillones,

estruendo mil de los olés

los resonantes pellejos

en el aro circunflejo,

pone el aire banderillas

y los seis chillones recios,

seis torillos desollados

de la Turba son clamor,

de los mil colores varios

y es el sol por los plumeros,

alguacilillo pintado,

que a los ocho cuadrilleros

les demanda ya las llaves

para lucirse en la plaza

del tambor circunferente,

que las anillas prietantes

van sacando del toril

al aire que va deshecho.

 

Que la Turba viene prieta

para dar la vuelta al ruedo

del pueblo, por las placetas

que en la mañana del jueves

viene la Turba corriendo

de los tronos eucarísticos.

 

Y van los tambores místicos

en su loca algarabía,

pidiendo imaginería,

para que brinque el sonido

por los altos balcones

donde mira el mocerío

los ruedos circunferentes.

 

Y el tambor pizca de ruedo,

va lidiando la mañana

en un clamor sofocante,

que viene de los destellos

del fondo pulido y bello,

al aire le va cortando

con el gancho del tahalí,

que ya el pellejo de abajo

no puede aguantar el toril

de seis torillos chillones,

que del pellejo del fondo

contrapuntean el sonido,

piden a los Cuadrilleros

les lleven a burladeros

de cuarteles reposantes,

que los tambores bien fieros

van rezando a sus antojos

por las calles del pueblo

al cielo combo y añil.

 

 

 

EL JUDÍO

Rafael Belmonte

 

Roja chaqueta y plumero,

cola negra o cola blanca,

que el duro tambor le arranca

temblores de caja y cuero.

Pregón y grito en Baena,

que al llegar Semana Santa,

en sordo rumor le canta

a una imagen Nazarena.

Tambor que las calles quiebra

y anuncia con su redoble,

el dolor donde se enhebra

lo mejor de un pueblo noble.

Eres la gracia y la flor

que en la madrugada quieta

convierte en rezo y saeta

el toque de tu tambor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEMANA SANTA EN BAENA

Atanasio Casado Iriondo. Revista Cabildo 1987

 

Con su calma prolongada,

la procesión va pasando.

Ahí vienen los judíos

con sus tambores atronando.

 

Medio cuerpo llevan de luto,

y el otro medio de grana,

como sangre que se agolpa,

al recordar tanto drama...

 

Ahí vienen los judíos,

con sus cascos relucientes,

con sus plumeros enarbolando,

llevan colas de corceles,

pendiendo de su penacho,

que fueron blancos y negros,

corceles que no olvidaron...

 

Ahí vienen los judíos,

con la mirada perdida

y el corazón, acongojado,

tocando tristes plegarias,

al son de enjutos tambores

que al cielo van reclamando.

 

 

EL PASO

Sin firmar. Revista Cabildo 1888

 

El clavel tiene un temblor,

un ahínco de escritura;

movimiento en galanura

mientras mira de soslayo

al judío en balanceo

de cola y plumero en gallo.

 

Sobre el cartón picotea

pluma del evangelista,

piernas que le temblequean

cuando de la turba suena

añafil que requintea,

y el judío va escapado,

ufano se bambolea.

 

El judío de puntillas

la calle pasa brincando

y el rojo de la chaqueta

revueltos cola y plumero

le hacen judío pendenciero,

oculto tras la celada

pleno de gran atención

espía furtivamente

de la tablilla lo escrito

y el evangelista alerta

inicia un baile que oculta

juntas, tablillas y clavel,

dándole un quiebro gracioso

en respingo de sorpresa,

y el judío con destreza

y los dedos en dos puntas,

revuelo con ligereza,

quiere sorprender lo escrito

y el clavel que lanza un grito

y se oculta con presteza

va cantando la grandeza

de la palabra de Cristo.

 

 

CANTO AL TAMBOR

Guillermo Camacho Burgos. Revista Cabildo 1988

 

El tambor es redondo

como taurina plaza,

como pozo de viento

de una fina guitarra.

 

Como un hermoso llano

donde camina mí Raza,

donde redoblan los hombres

en la vieja muralla.

 

Cuando suena el ritmo

del "Redoble del tambor",

con su belleza y su arte

hay sentimientos, hay amor .

 

Anuncia la primavera

redobla la muerte a Cristo,

con su lamento de angustia,

se cumple el gran... sacrificio.

 

El tambor es la vida

gozosa de las gentes,

el día de Viernes Santo:

de pasión y de Muerte.

 

El tambor llama sumiso

llora por aquel quebranto,

de ver subir a Jesús

camino del monte calvario.

 

El tambor está triste en Viernes

y alegre en Sábado Santo

por su muerte en el Madero

por su Gloria y su descanso.

 

 

CAJAS

Carmen Esther. Revista Cabildo 1989

 

Hoy las palomas no duermen

en lo alto de las almenas,

un estruendo de tambores

su sueño blanco despierta.

 

Ya se han roto los silencios

de la madrugada quieta,

ya revolotea en el viento,

en los verdes olivares

en las peñas cenicientas

el grito de un mudo pueblo

que en la madrugada habla,

habla con un sonido ronco

de chillones y baquetas.

 

Cimbreándose en el aire

la figura relevante,

la figura siempre eterna

de aquel judío, judío

que con la madrugada sueña

paseando por las callejas

de fachadas encaladas

que la luna platea

y los años hacen viejas.

 

¡Ay!  Almedina dorada

cuánto no sabrán tus piedras

de los gritos de tambores,

de venganzas de colores,

de madrugadas llenas

de perfume de azahares,

de morados capirotes,

de lanzas, cirios, cadenas.

 

 

SONETO A JESÚS

JOA-LU-TUR.Revista Cabildo 1989

 

Ya sale mi Jesús en la oración

mientras la tarde muere silenciosa;

perfume de clavel, olor a rosa,

recelos de judío y de sayón.

 

La turba inicia su estruendoso son

y te sigue de cerca jubilosa;

semblante de dolor, mirada hermosa

y un hálito en tus labios de perdón.

 

Llena mi pecho de ilusión y brío,

ilumina, mi Dios, el alma mía

y ten piedad de mí, "pobre judío".

 

Un año más, te sigo Jesús mío,

cuando creí que nunca más podría;

gracias te doy Jesús, en ti confío.

 

 

 

 

 

 

 

 

¡QUE SE CALLEN LOS TAMBORES!

JOA-LU-TUR

 

¡Que se callen los tambores

y el murmullo de esas charlas!

que ya se huele la cera

que hace relumbrar la plata

de ese sepulcro en que yace

lo mejor que el Cielo guarda.

 

¡Que se callen los tambores!

¡Que nadie se vaya!

mientras rezan los hermanos

alrededor de las andas.

Y la tarde se oscurezca

y, como palomas blancas,

las estrellas tengan celos

del resplandor de esa plata.

 

 ¡Que solo se oiga el lamento

del tañir de las campanas

y el gemir de las trompetas

de la Centuria Romana!

que da escolta a la Virgen,

a esa Virgen de su alma,

que con pena lleva muerta

sobre el regazo su entraña.

 

¡Como lucen sus hermanos!

¡Que adornadas van las andas!

y ¡que triste va la Virgen

bajo el palio desolada!

 

¡Que siga el fúnebre son

de esas cajas enlutadas!

que llegan al corazón

en esta noche estrellada.

 

Noche de luto y silencio,

noche que el alma desgarra,

noche de túnicas negras

y de calles enceradas.

¡Que nadie salga ni entre

en la Iglesia iluminada!

donde San Juan a la Virgen

consuela con su mirada.

 

¡Que se abran las banderas

y esa turba exaltada!

y dejen paso a esa Madre

que sale desconsolada

con sus hermanos al frente

negra túnica planchada

y blanca capa de armiño

sobre sus hombros posada.

 

 La saeta rompe el viento

y enmudece las campanas

tejiendo un velo en la noche

bajo las estrellas blancas.

 

¡Que se callen los tambores!

¡Que nadie se vaya!

que la noche nos envuelva

hasta llegar la alborada

y mañana, cuando el gallo

anuncie la madrugada,

que solas queden las calles,

que triste quede mi alma.

 

¡Que se callen los tambores!

¡Que nadie se vaya!

 

 

TAMBOR

Carmeli Piernagorda. Revista Cabildo. 1993

 

De las sombras de la noche,

de una noche hermosa

surge un quejido

que del pueblo emana

despierta el alma dormida

en lo escondido clama.

Ya no hay silencio,

ya no hay calma,

solo alboroto, color,

colorido en calles blancas,

sol de un abril florido,

perfume de alhelí,

tardes santas.

Es el tambor que canta

lo que el pueblo calla

dice lo que siempre ha sido,

lo que ha sentido

sin decir palabras,

grita al viento, a la noche

lanza al mundo sin reproche

lo que lleva en sus almas.

 

 

 

 

 

ALABANZA DEL TAMBOR

José Ortega Torres. Revista Cabildo 2000

 

Si todo el mundo entusiasmado aclama

la hermosura de tallas dolorosas,

el tambor da redobles con copiosas

notas sonoras con que al pueblo llama.

 

Si los rostros de Cristo nos dan pena

por los rasgos marcados y esculpidos,

lloran desconsolados, doloridos,

los tronantes tambores de Baena.

 

Si la Almedina reza –oro y plata-

con cantos de dolor y de quejido,

el tambor reza más, con mucho ruido,

con un ronco sonar que se desata.

 

Si la luna da luz con honda pena

en noches de pasión y de tristeza,

el tambor representa la grandeza

de la Semana santa de Baena.