¡Clarín,
tambor de Baena!
ruedo
blanco sin arena,
tu
aro de madera, la barrera,
el
cordel, contrabarrera,
del
furor en resonancias
baquetas
lidiando parches
del
redondel con chillones,
estruendo
mil de los olés
los
resonantes pellejos
en
el aro circunflejo,
pone
el aire banderillas
y
los seis chillones recios,
seis
torillos desollados
de
la Turba son clamor,
de
los mil colores varios
y
es el sol por los plumeros,
alguacilillo
pintado,
que
a los ocho cuadrilleros
les
demanda ya las llaves
para
lucirse en la plaza
del
tambor circunferente,
que
las anillas prietantes
van
sacando del toril
al
aire que va deshecho.
Que
la Turba viene prieta
para
dar la vuelta al ruedo
del
pueblo, por las placetas
que
en la mañana del jueves
viene
la Turba corriendo
de
los tronos eucarísticos.
Y
van los tambores místicos
en
su loca algarabía,
pidiendo
imaginería,
para
que brinque el sonido
por
los altos balcones
donde
mira el mocerío
los
ruedos circunferentes.
Y
el tambor pizca de ruedo,
va
lidiando la mañana
en
un clamor sofocante,
que
viene de los destellos
del
fondo pulido y bello,
al
aire le va cortando
con
el gancho del tahalí,
que
ya el pellejo de abajo
no
puede aguantar el toril
de
seis torillos chillones,
que
del pellejo del fondo
contrapuntean
el sonido,
piden
a los Cuadrilleros
les
lleven a burladeros
de
cuarteles reposantes,
que
los tambores bien fieros
van
rezando a sus antojos
por
las calles del pueblo
al
cielo combo y añil.
EL
JUDÍO
Rafael
Belmonte
Roja
chaqueta y plumero,
cola
negra o cola blanca,
que
el duro tambor le arranca
temblores
de caja y cuero.
Pregón
y grito en Baena,
que
al llegar Semana Santa,
en
sordo rumor le canta
a
una imagen Nazarena.
Tambor
que las calles quiebra
y
anuncia con su redoble,
el
dolor donde se enhebra
lo
mejor de un pueblo noble.
Eres
la gracia y la flor
que
en la madrugada quieta
convierte
en rezo y saeta
el
toque de tu tambor.
SEMANA
SANTA EN BAENA
Atanasio
Casado Iriondo. Revista Cabildo 1987
Con
su calma prolongada,
la
procesión va pasando.
Ahí
vienen los judíos
con
sus tambores atronando.
Medio
cuerpo llevan de luto,
y
el otro medio de grana,
como
sangre que se agolpa,
al
recordar tanto drama...
Ahí
vienen los judíos,
con
sus cascos relucientes,
con
sus plumeros enarbolando,
llevan
colas de corceles,
pendiendo
de su penacho,
que
fueron blancos y negros,
corceles
que no olvidaron...
Ahí
vienen los judíos,
con
la mirada perdida
y
el corazón, acongojado,
tocando
tristes plegarias,
al
son de enjutos tambores
que
al cielo van reclamando.
EL
PASO
Sin
firmar. Revista Cabildo 1888
El
clavel tiene un temblor,
un
ahínco de escritura;
movimiento
en galanura
mientras
mira de soslayo
al
judío en balanceo
de
cola y plumero en gallo.
Sobre
el cartón picotea
pluma
del evangelista,
piernas
que le temblequean
cuando
de la turba suena
añafil
que requintea,
y
el judío va escapado,
ufano
se bambolea.
El
judío de puntillas
la
calle pasa brincando
y
el rojo de la chaqueta
revueltos
cola y plumero
le
hacen judío pendenciero,
oculto
tras la celada
pleno
de gran atención
espía
furtivamente
de
la tablilla lo escrito
y
el evangelista alerta
inicia
un baile que oculta
juntas,
tablillas y clavel,
dándole
un quiebro gracioso
en
respingo de sorpresa,
y
el judío con destreza
y
los dedos en dos puntas,
revuelo
con ligereza,
quiere
sorprender
lo escrito
y
el clavel que lanza un grito
y
se oculta con presteza
va
cantando la grandeza
de
la palabra de Cristo.
CANTO
AL TAMBOR
Guillermo
Camacho Burgos. Revista Cabildo 1988
El
tambor es redondo
como
taurina plaza,
como
pozo de viento
de
una fina guitarra.
Como
un hermoso llano
donde
camina mí Raza,
donde
redoblan los hombres
en
la vieja muralla.
Cuando
suena el ritmo
del
"Redoble del tambor",
con
su belleza y su arte
hay
sentimientos, hay amor .
Anuncia
la primavera
redobla
la muerte a Cristo,
con
su lamento de angustia,
se
cumple el gran... sacrificio.
El
tambor es la vida
gozosa
de las gentes,
el
día de Viernes Santo:
de
pasión y de Muerte.
El
tambor llama sumiso
llora
por aquel quebranto,
de
ver subir a Jesús
camino
del monte calvario.
El
tambor está triste en Viernes
y
alegre en Sábado Santo
por
su muerte en el Madero
por
su Gloria y su descanso.
CAJAS
Carmen
Esther. Revista Cabildo 1989
Hoy
las palomas no duermen
en
lo alto de las almenas,
un
estruendo de tambores
su
sueño blanco despierta.
Ya
se han roto los silencios
de
la madrugada quieta,
ya
revolotea en el viento,
en
los verdes olivares
en
las peñas cenicientas
el
grito de un mudo pueblo
que
en la madrugada habla,
habla
con un sonido ronco
de
chillones y baquetas.
Cimbreándose
en el aire
la
figura relevante,
la
figura siempre eterna
de
aquel judío, judío
que
con la madrugada sueña
paseando
por las callejas
de
fachadas encaladas
que
la luna platea
y
los años hacen viejas.
¡Ay! Almedina
dorada
cuánto
no sabrán tus piedras
de
los gritos de tambores,
de
venganzas de colores,
de
madrugadas llenas
de
perfume de azahares,
de
morados capirotes,
de
lanzas, cirios, cadenas.
SONETO
A JESÚS
JOA-LU-TUR.Revista
Cabildo 1989
Ya
sale mi Jesús en la oración
mientras
la tarde muere silenciosa;
perfume
de clavel, olor a rosa,
recelos
de judío y de sayón.
La
turba inicia su estruendoso son
y
te sigue de cerca jubilosa;
semblante
de dolor, mirada hermosa
y
un hálito en tus labios de perdón.
Llena
mi pecho de ilusión y brío,
ilumina,
mi Dios, el alma mía
y
ten piedad de mí, "pobre judío".
Un
año más, te sigo Jesús mío,
cuando
creí que nunca más podría;
gracias
te doy Jesús, en ti confío.
¡QUE
SE CALLEN LOS TAMBORES!
JOA-LU-TUR
¡Que
se callen los tambores
y
el murmullo de esas charlas!
que
ya se huele la cera
que
hace relumbrar la plata
de
ese sepulcro en que yace
lo
mejor que el Cielo guarda.
¡Que
se callen los tambores!
¡Que
nadie se vaya!
mientras
rezan los hermanos
alrededor
de las andas.
Y
la tarde se oscurezca
y,
como palomas blancas,
las
estrellas tengan celos
del
resplandor de esa plata.
¡Que
solo se oiga el lamento
del
tañir de las campanas
y
el gemir de las trompetas
de
la Centuria Romana!
que
da escolta a la Virgen,
a
esa Virgen de su alma,
que
con pena lleva muerta
sobre
el regazo su entraña.
¡Como
lucen sus hermanos!
¡Que
adornadas van las andas!
y
¡que triste va la Virgen
bajo
el palio desolada!
¡Que
siga el fúnebre son
de
esas cajas enlutadas!
que
llegan al corazón
en
esta noche estrellada.
Noche
de luto y silencio,
noche
que el alma desgarra,
noche
de túnicas negras
y
de calles enceradas.
¡Que
nadie salga ni entre
en
la Iglesia iluminada!
donde
San Juan a la Virgen
consuela
con su mirada.
¡Que
se abran las banderas
y
esa turba exaltada!
y
dejen paso a esa Madre
que
sale desconsolada
con
sus hermanos al frente
negra
túnica planchada
y
blanca capa de armiño
sobre
sus hombros posada.
La
saeta rompe el viento
y
enmudece las campanas
tejiendo
un velo en la noche
bajo
las estrellas blancas.
¡Que
se callen los tambores!
¡Que
nadie se vaya!
que
la noche nos envuelva
hasta
llegar la alborada
y
mañana, cuando el gallo
anuncie
la madrugada,
que
solas queden las calles,
que
triste quede mi alma.
¡Que
se callen los tambores!
¡Que
nadie se vaya!
TAMBOR
Carmeli
Piernagorda. Revista Cabildo. 1993
De las
sombras de la noche,
de una noche
hermosa
surge un
quejido
que del
pueblo emana
despierta el
alma dormida
en lo
escondido clama.
Ya no hay
silencio,
ya no hay
calma,
solo
alboroto, color,
colorido en
calles blancas,
sol de un
abril florido,
perfume de
alhelí,
tardes
santas.
Es el tambor
que canta
lo que el
pueblo calla
dice lo que
siempre ha sido,
lo que ha
sentido
sin decir
palabras,
grita al
viento, a la noche
lanza al
mundo sin reproche
lo
que lleva en sus almas.
ALABANZA
DEL TAMBOR
José
Ortega Torres.
Revista Cabildo 2000
Si
todo el mundo entusiasmado aclama
la
hermosura de tallas dolorosas,
el
tambor da redobles con copiosas
notas
sonoras con que al pueblo llama.
Si
los rostros de Cristo nos dan pena
por
los rasgos marcados y esculpidos,
lloran
desconsolados, doloridos,
los
tronantes tambores de Baena.
Si
la Almedina reza –oro y plata-
con
cantos de dolor y de quejido,
el
tambor reza más, con mucho ruido,
con
un ronco sonar que se desata.
Si
la luna da luz con honda pena
en
noches de pasión y de tristeza,
el
tambor representa la grandeza
de
la Semana santa de Baena.